3 formas rápidas de convertirse en tu propio editor

#1 Menos palabras

Desafíate a ti mismo a reducir tu número de palabras a la mitad. Se sorprenderá de los resultados.

#2 Lea su trabajo en voz alta

Léaselo a tu gato. Léeselo a tu mamá. Grábate leyéndolo y escucha para encontrar errores.

#3 Revísalo más tarde

¿Te asusta la idea de un primer borrador? No lo enmarques así en tu mente. Sólo di que volverás a él. Escribe algo y guárdalo, y luego haz otra cosa. Ve a dar un paseo, sal de la oficina, acaricia a tu gato, lo que sea. Si te tomas unos minutos (o unas horas) de distancia, podrás ver tu trabajo bajo una nueva luz y convertirte en un autoeditor mucho más efectivo.