5 pasos fáciles para convertirse en su propio mejor editor

Para ser tu propio mejor editor, necesitas un plan. Aquí lo tienes:

#1 Lee todo el borrador

Toma una taza de café o té, y ten un bloc de papel a tu lado.

Mientras lees, haz algunas notas generales e impresiones en el bloc: qué cosas te funcionan, qué cosas no, lugares que parecen sobreescritos, otros que necesitan ser reforzados.

Evita la tentación de corregir cualquier cosa en el borrador; eso sólo te retrasará. Lo que buscas es el panorama general.

#2 Identifique los problemas

Echa un vistazo a tus comentarios y mira si surge un patrón. ¿Tienes problemas con la estructura, el desarrollo de los personajes, la escritura torpe, el punto de vista, la longitud, la trama, la subtrama, etc.?

Con toda probabilidad, habrá múltiples problemas que deben ser abordados.

Haga una lista de ellos.

#3 Haga un plan de revisión

Tome cada elemento que necesite ser arreglado y en la parte superior de un papel, escríbalo (por ejemplo, «Las motivaciones de Shelly para dejar a su marido son débiles«).

También puede hacerlo capítulo por capítulo. A continuación, dibuja una línea debajo del problema. Luego haz una lluvia de ideas sobre todas las posibles soluciones al problema. Escriba más de lo que cree que necesitará. Escribe también algunas locuras.

No te censures.

Cuando termines, revisa lo que has encontrado y marca con un círculo la solución que crees que funcionará mejor. Puede que incluso acabes marcando dos y probando ambas para ver cuál funciona mejor.

Determina cómo vas a abordar estas revisiones: ¿Uno a la vez? ¿O más orgánicamente? No hay una respuesta correcta, sólo lo que tenga más sentido para ti.

#4 Reescribe – no juegues

Si más de un tercio de su manuscrito (o de una sección) necesita ser revisado, déjelo a un lado y empiece de nuevo. Sí, sé que suena como un montón de trabajo, pero créame, esta es la manera más efectiva de revisar un manuscrito que necesita más que un simple pulido.

El problema de tratar de arreglar lo que ya está en la página es que tu cerebro se encaja con lo que ya está ahí.

Es difícil encontrar una nueva forma de pensar cuando te enfrentas a lo que ya está. De alguna manera, el hecho de que las palabras se pongan en una página en blanco y negro les da cierta legitimidad.

Además, sabes lo duro que trabajaste para acertar un pasaje en particular, lo que hace que sea muy difícil de dejar ir. (Por eso el «corte del director» de las películas nunca es tan bueno como la versión estrenada; porque los directores no pueden separar el trabajo que ponen en una escena de si sirve a la historia. Por eso hay editores de películas).

#5 Hazlo cantar

Ahora que has arreglado los problemas de las grandes películas, es hora de volver a revisar el manuscrito revisado y pulir tu prosa.

Busque redundancias, demasiada confianza en adjetivos y adverbios, clichés, sustantivos y verbos débiles, diálogos que se prolongan demasiado, párrafos que deben ser desmenuzados, mala elección de palabras, problemas de sintaxis, puntuación y ortografía.